Cómo hacer una auditoría energética de tu casa

cómo hacer una auditoría energética en tu casa

cómo hacer una auditoría energética en tu casa (Psaudio, pixabay)

Introducción. Cómo hacer una auditoría energética en tu casa.

El pasado mes de octubre hizo un tiempo realmente bueno. Una mala noticia para los consumidores de energía eléctrica. Sin lluvia no se llenan los embalses. Sin viento nuestros molinos no generan energía. Con buen tiempo, en definitiva, la luz sube.

En el momento de escribir estas líneas parece que el tiempo está recuperando el tono que corresponde. Sin embargo a los franceses les ha dado por cerrar un buen número de centrales nucleares (por mantenimiento) y parece previsible que la situación dure unos meses. Esto provoca que el precio de la energía aumente debido a que vendemos a Francia.

El pasado 14 de noviembre todas las grandes empresas deberán tener realizada una auditoría energética que abarque el 85% como mínimo de su consumo eléctrico. Esto no obliga a PYMEs ni a hogares.

En el caso de los hogares, solo si se ponen en venta o alquiler, es obligatorio disponer de un certificado energético según el RD235/2013, de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios.

El certificado energético permite evaluar el consumo energético de una casa. Para ello, el certificado analiza:

– la demanda energética de la casa o edificio

– el consumo de los aparatos disponibles (relacionados con el grado de confort)

¿Cuáles son los objetivos de una auditoría energética?

Queremos ahorrar dinero. Mal está decirlo, pero es la principal motivación. Hablar de reducción de emisiones contaminantes vende solo en Alemania, aquí no.

El efecto secundario del ahorro económico, muy positivo eso sí, es el ahorro de energía. Un efecto secundario que permite hacer nuestra pequeña contribución a paliar el cambio climático.

Pequeños ahorros de energía supondrán al final del año un ahorro muy importante de emisiones cuando se multiplica por muchos.

Por supuesto nadie garantiza que, si ahorramos demasiado, la connivencia entre políticos y poderes económicos vuelva a producir un aumento del término fijo de potencia. O a incrementar artificialmente los precios de la energía.

Habrás reducido emisiones, pero pagarás más. Y haremos poco o nada para evitarlo o protestar. Decían mis paisanos: tranquilo majete en tu sillón, no te pongas nervioso.

Y es que, en este país, reduces tu consumo energético para pagar menos y pagas más por cada kWh que consumes.

Facturación

Cómo hacer una auditoría energética de tu casa

Cómo hacer una auditoría energética de tu casa (análisis de la facturación)

Toma tus facturas eléctricas de un año. Ten a mano una hoja de cálculo en tu ordenador que puede ser EXCEL o la herramienta de Libreoffice. Para hacer sumas y multiplicaciones, y si quieres alguna gráfica, es suficiente.

Deberás coger las facturas de la electricidad, las de gas natural (u otros combustibles) y hacer una contabilidad de lo que tienes. Como mínimo, deberías tener:

– kWh totales de energía eléctrica durante 1 año (si tienes más años y un poco más de paciencia, sería ideal tener datos de 2 o más años)

– kWh de gas natural durante 1 año (decimos lo mismo que en el caso de la electricidad, cuantos más años, mejor)

Traslada los datos a una hoja Excel. Cada mes que te llegue la factura, incluir los datos en la hoja Excel.

Lo ideal es ir rellenando esta hoja mes a mes (o cada 2 meses, período habitual de facturación en los hogares)

Una vez que se han obtenido estos datos en la hoja de cálculo, tendremos datos muy interesantes para comparar períodos de tiempo:

  • consumo energético, en kWh
  • gasto económico
  • ratio gasto económico/kWh en €/kWh

El consumo total va a depender de la temperatura exterior de todo el año y del número de personas que vivan en la casa.

¿Qué se puede hacer con las facturas?

1. Si puedes optar por el bono social, hazlo. El ahorro es considerable. Las condiciones que se deben cumplir para el bono social:

– Tener una potencia contratada inferior a 3 kW

– Tener 60 o más años y percibes la pensión mínima vigente

– Familia numerosa

– Todos los miembros del hogar en situación de desempleo

El bono social implica una reducción de un 25% de la factura eléctrica (tanto término de energía como de potencia).

2. Analizar las ofertas de las comercializadoras

Por desgracia, todos estamos un poco cansados de la gente que va por casa vendiéndonos, a veces con engaños, cambios de suministradora. Sin embargo, hay un problema peor que ya he comentado: el enorme peso del término fijo (de potencia) en la factura hace que los ahorros sean muy bajos.

En conclusión, los ahorros mediante gestión de la factura no serán considerables a menos que gastes mucha energía.

La demanda de energía de la casa: el confort

La demanda energética de la casa es la cantidad de energía necesaria para garantizar que estés cómo en casa. En invierno deberás aportar calor a tu casa y retirarlo en verano.

Sería ideal tener de alguna manera un registro de las temperaturas medias de la zona donde te encuentras. Es evidente que a más temperatura, más consumo en verano para aire acondicionado y viceversa en invierno.

En internet hay registros de temperaturas de las estaciones meteorológicas. Aunque no coincidan exactamente con el lugar donde vives, son una buena aproximación.

Hay que tener claro que nos estamos refiriendo a condiciones de confort: ya sabemos que, si tenemos apagada la calefacción y el aire acondicionado, no consumimos. Pero nos helamos o nos cocemos. Una sociedad civilizada como la nuestra debería ser capaz de evitar que la gente se hiele o se congele, por no poder acceder a las mínimas condiciones de confort.

¿Qué podemos hacer para consumir menos?

Ventila estrictamente lo necesario.

Pasa la mano por debajo de las puertas exteriores ¿notas aire? Asómate a las cajas de las persianas. ¿Notas aire?. El empleo de burletes para la puerta de entrada evita pérdidas de energía. Por otra parte, el uso de sistemas aislantes de fácil instalación en cajas de persianas permite un gran ahorro energético.

En verano, en función de la orientación, cierra persianas, pon toldos, free cooling por la mañana. En invierno deja todo al sol para que caldee la casa.

La energía solar térmica permite ahorros en invierno, pero debe estar hecha la instalación y es costoso hacerla nueva y en ocasiones topa con complicaciones en comunidades de vecinos. Puede ser más sencillo en casas unifamiliares.

Tus paredes exteriores son demasiado delgadas, especialmente en las construcciones de las regiones de mejor clima. El parámetro que relaciona “delgadez” con transferencia de calor y pérdidas de energía es el coeficiente de transmisión térmica de la pared.

El término es muy técnico, en este vídeo se explica muy bien cómo calcularlo de forma aproximada. Más adelante prepararé un artículo para este blog desarrollando el tema.

Cuanto mayor sea el coeficiente de transmisión, más energía se pierde. Si se instala panel aislante en las paredes de la casa (se entiende por el interior) se va a ahorrar mucha energía. La evaluación precisa de este ahorro dependerá del coeficiente mencionado.

Plantearse aislar el exterior de las fachadas puede ser una opción para edificios muy antiguos en los que todo el mundo esté de acuerdo y que puedan optar a ayudas por rehabilitación. Para viviendas individuales en pisos esta opción puede ser inviable.

Los aparatos que proporcionan el confort

Nos referimos en este punto a la producción de ACS (agua caliente sanitaria) y calefacción/aire acondicionado.

El consumo de ACS suele abastecerse con calentadores de gas natural (o propano) o con termos eléctricos. En el caso de usar termos eléctricos, hay que considerar siempre un cambio a gas como factor de ahorro energético y económico.

Para la calefacción, son habituales las calderas de gas natural (o gasoil) en climas más fríos y bombas de calor en climas cálidos. Es recomendable la bomba calor por sus características de eficiencia energética: 1 kW de potencia eléctrica puede generar en las máquinas más eficientes por encima de 4 kW de calor o frío.

Con relación  a las calderas de combustibles, las calderas de condensación aprovechan mucho mejor el combustible por lo que consumen menos.

Con relación a las bombas de calor, intenta hacer progresivo el valor de la temperatura de consigna para no obligar a la máquina a ponerse a potencia máxima.

Cada grado de más en la temperatura seleccionada supone un incremento del 7% en el consumo de energía. La temperatura ideal está entre 19 y 21ºC. En verano, las temperaturas de consigna pueden incrementarse: si hay 37º en el exterior, una temperatura de 25º en el interior puede ser confortable.

Otros aparatos que consumen energía

Hay que darse una vuelta por la casa y buscar los manuales de los equipos instalados:

  • lavadora
  • secadora
  • horno (encimera)
  • lavavajillas
  • televisor
  • ordenadores
  • microondas
  • otros aparatos electrónicos

Desde el punto de vista del aparato, debemos comprar los más eficientes del mercado aunque cuesten un poco más.

Y con relación a las prácticas, normas de sentido común:

Lavadora: usar programas cortos, si es posible. Es habitual que las lavadoras modernas tengan un modo ECO. Llenar el tambor para poner menos lavadoras. Usar programas de lavado en frío salvo que sea estrictamente necesario. La resistencia para calentar el elemento que más energía consume.

Secadora: calentar con energía eléctrica la ropa de la lavadora en un país con tanto sol… Aquí entran aspectos relacionados con los usos sociales o estatus (como en Estados Unidos). La energía solar en este caso es gratis y no requiere instalación.

Lavavajillas: utilizar los más eficientes del mercado

Horno: en muchas ocasiones lo abrimos o lo apagamos justo en el momento en que se hace la comida. El horno continúa caliente mucho tiempo. Si se puede, debe apagarse antes para aprovechar el calor residual. Dejar los platos preparados dentro si se tienen que servir poco más tarde para no recalentar. Asimismo, seleccionar los hornos eléctricos más eficientes. Y si es posible, seleccionar hornos de gas natural. Siempre he dicho que el uso de la electricidad para calentar es una aberración.

Microondas: es un aparato que permite calentar con elevada eficiencia. Cambiarlos por otros más eficientes.

Ordenadores, televisor, otros: el principal problema es el stand-bye o apagado latente que nos permite encender estos aparatos con un mando. El modo “en espera” consume energía y debe evitarse.

¿Se puede calcular el consumo eléctrico de los aparatos?

En los manuales de los equipos tenemos el consumo eléctrico de cada uno. Es decir, la potencia, lo que es capaz de consumir un aparato en una hora. Así, una bombilla de 100 W (=0,1 kW) consumirá 0,1 kWh. Una plancha de 1 kW consumirá 1 kWh.

Por lo tanto solo hay que multiplicar la potencia del aparato (en kW) por el tiempo que ha estado encendido (en horas). Hacer cálculos de consumo sobre la base de potencias es complejo, especialmente cuando las potencias consumidas varían con el tiempo (caso del aire acondicionado).

Una familia media de 4 personas consume en torno a 3.600 kWh anuales, unos 300 kWh mensuales. Es un promedio. Lo ideal, y más fácil es, como indicábamos antes, que calcules tu propio consumo con base en tus facturas. Tendrás tu consumo real y podrás comparar.

¿Qué más puedo hacer para la mejora de la eficiencia?

Monitorizar el consumo eléctrico de tu casa

No ahorras directamente pero sí que puedes observar el consumo real de los aparatos y asegurarte de que no vas a tener consumos indeseados.

Podrás detectar averías en frigo, lavadora, equipos de aire acondicionado. Verificar si de una temporada a otra el equipo de aire ha aumentado su consumo (teniendo en cuenta su temperatura).

Por ejemplo, echa un vistazo a este medidor: cuesta en torno a los 150 €, si se coloca en la entrada del cuadro de tu casa, puedes obtener el consumo total. Encendiendo y apagando consigues obtener lo que cada aparato puede estar consumiendo.

Ajusta bien los tiempos de utilización del horno, para aprovechar bien el calor residual del horno cuando este es eléctrico.

Domótica

En lugar de controlar tú mismo la subida o bajada de persianas y/o ventanas lo hará un sistema automático que podrás programar fácilmente. Puedes ver en este documento (pdf) del IDAE los fundamentos de la domótica en casa.

Amplía la información en este enlace.

Equipos de medida que te ayudarán en tu auditoría

¿Qué necesito para llevar a cabo mi auditoría?

En primer lugar, como se ha indicado, recoger la información. Facturas y manuales.

Sería interesante, aunque no imprescindible:

Pinzas amperimétricas: no todo el mundo dispone de ellas, pero permiten de una manera aproximada saber la intensidad que pasa por un cable, lo que da idea del consumo de electricidad..

Termómetros. Un termómetro te puede indicar la temperatura a la que estás. Los aparatos de aire acondicionado siempre incorporan la sonda de ambiente para ajustar la temperatura. Un termómetro de infrarrojos ayuda a calcular el coeficiente de transmisión, pero no es necesario entrar en tanto detalle.

Estación meteorológica. En el mercado se venden estaciones meteorológicas simples que permiten conocer temperatura humedad, velocidad de aire e incluso la cantidad de agua que cae cuando llueve.

Analizador de redes. Ideal para conocer el consumo y “comportamiento” de nuestros aparatos. Podremos identificar qué es lo que más consume. Asimismo, podremos detectar anomalías de consumo y posibles defectos de funcionamiento.

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