¿Cómo se relaciona el kW con el kWh de nuestra factura eléctrica?

Aunque parezca evidente la respuesta, kW y kWh son términos que no suelen comprenderse bien.

La diferencia entre kW y kWh y lo que relaciona ambos términos es precisamente la ‘h’.

Cómo se relaciona el kW con el kWh

¿ Cómo se relaciona el kW con el kWh de nuestras facturas ?

Las facturas eléctricas no son fáciles de entender.

Si prescindimos de los términos fijos, (alquiler de contador por ejemplo), hay dos elementos que configuran una factura eléctrica:

  • La cantidad de kW
  • La cantidad de kWh
Cómo se relaciona el kW con el kWh de nuestras facturas

Ejemplo de factura real

Aparte, puede haber otros conceptos relacionados con la energía, como el exceso de reactiva (que no suele aparecer en tarifas domésticas 2.0 y 2.1).

En una entrada futura hablaremos de esta peculiar energía, imprescindible, por ejemplo, para el funcionamiento de los motores eléctricos.

Los kW en nuestra factura eléctrica

El kW es una medida de potencia (1 kW=1000 W), una medida de la cantidad de energía que un aparato puede consumir en un tiempo determinado. A igualdad de tiempo (por ejemplo una hora) un aparato de más potencia consumirá más energía (más kWh).

La potencia es la cantidad de energía que gasta un aparato en una hora.

Potencia (kW) = Energía (kWh) / h

En el ejemplo de la factura está marcado de color rojo el término de potencia, que se cobra a un precio por día fijado en el BOE.

Los kW identifican la cantidad de aparatos que necesitamos conectar a la vez.

Por ejemplo, una bombilla incandescente de 40 W (0,04 kW) puede sustituirse por una bombilla equivalente tipo LED que puede consumir 7 W (0,007 kW).

La potencia que nos cobran en la factura en nuestras casas es la que tenemos contratada. Supongamos una potencia de 5,75 kW como en el ejemplo. Encendemos la encimera (1,2 kW), el aire acondicionado (3,5 kW) y ponemos la plancha (1,5 kW). El interruptor de control de potencia (ICP) de nuestro cuadro cortará el suministro eléctrico, puesto que estamos demandando 6,2 kW en total.

Los kWh en nuestra factura eléctrica

Las potencias, como hemos visto, se van sumando conforme vamos conectando aparatos. Por su parte, cada aparato tendrá un determinado consumo que es función del tiempo de uso:

El “fuego” de una encimera de 1,2 kW consumirá en una hora 1,2 kW x 1 h = 1,2 kWh.

Cuando se habla de kWh se está hablando de kW x (multiplicado) h, nunca se podrá poner kW/h, lo que a veces se hace erróneamente por analogía con km/h, típica medida de velocidad (espacio / tiempo) que por supuesto no tiene nada que ver con una medida de potencia.

Uno de los problemas de la factura eléctrica es que los consumos de energía no están identificados por aparato. En una factura de teléfono, cada llamada y su coste están perfectamente identificados.

¿ Cómo se relaciona el kW con el kWh ?

Como decíamos al principio de la entrada, la clave está en la ‘h’, el tiempo de funcionamiento que relaciona la potencia con la energía.

Basta con multiplicar la potencia de un aparato por el tiempo que está funcionando para obtener los kWh que van a sumarse en nuestra factura. Es decir: 1 kW x 1 h = 1 kWh. Esto es válido cuando el aparato no varía su consumo como lo hacen los aires acondicionados.

La energía es la potencia por el tiempo como hemos visto: E (kWh) = P (kW) x h. Esta simple ecuación podemos usarla para hacer algunos cálculos interesantes. Entre otras cosas, sabremos si cabe reducir potencia o estamos consumiendo demasiada energía.

Las cuentas que podemos hacer nos van a permitir obtener unos valores medios, como se observa en el siguiente punto. Lo ideal es, sin embargo, instalar un sistema de monitorización que nos permita ver la potencia demandada por los distintos aparatos de nuestra casa.

Algunas cuentas

¿Cuántas horas en promedio hemos estado consumiendo toda la potencia contratada (5,75 kW)?

h = E/P = 210 kWh/5,75 kW = 37 h

En 62 días (ver factura) hay 1.488 horas, cantidad muy grande comparada con 37 h, lo que puede indicar que tenemos una potencia contratada muy elevada.

Por otra parte, ¿cuál sería la potencia media consumida durante esos dos meses —62 días—? Esta vez tomamos como dato las horas:

P = E/h = 210 kWh/1488h = 0,14 kW

Muchas horas del día no estamos en casa, o estamos descansando y por lo tanto los consumos son muy bajos. Si queremos afinar el dato del promedio, podríamos considerar la tercera parte de las horas del mes:

P = E/h = 210 kWh/496h = 0,423 kW

Esta cantidad tan baja frente a 5,75 kW no debe hacernos olvidar que hemos obtenido una potencia media. Si tenemos el aire acondicionado encendido 10 horas en un mes, consumirá solo 35 kWh, el promedio en 744 h sería de 35 kWh/744h=0,04 kW. Esta cantidad no tiene que ver con los 3,5 kW reales que consumen a plena potencia y que son los que hay que tener en cuenta a la hora de contratar la potencia.

En el caso del ejemplo (factura), el mayor consumo es el del aire acondicionado, que llega a 3,5 kW. La utilización de la encimera o la plancha puede incrementar el consumo en 1,0 kW. Cabría reducir la potencia contratada por ejemplo a 4,6 kW.

Es conveniente que el consumidor haga este tipo de análisis que es bastante sencillo y puede producir considerables ahorros económicos.

Es preciso conocer la potencia de los aparatos para estudiar si se puede reducir la potencia contratada.

El caballo de batalla de los kW

Los kW son el caballo de batalla de nuestras facturas: tenemos que pagar por la disponibilidad de potencia. Las centrales y redes eléctricas requieren mantenimiento y hay que amortizar las inversiones.

Además, por fortuna para todos, gobierno y grandes empresas energéticas descubrieron a los responsables de las fallidas inversiones en ciclos combinados, basadas en previsiones erróneas de la demanda: todos los ciudadanos.

Consecuencia inmediata fue la subida del término de potencia en más de un 60%; el precio de la energía ha bajado pero con la subida del coste de la potencia, cualquier ahorro energético implica un ahorro económico ridículo en una factura doméstica.

El incremento de este coste hizo reaccionar a la gente y a las empresas para reducir el término de potencia, lo que a su vez provocó la inquietud del gobierno, amenazando con tomar medidas…

Conclusiones finales

El déficit de tarifa se ha reducido a costa de un incremento del coste de nuestras facturas. Hay  que preguntarse por qué el ciudadano debe pagar el enorme coste de los errores de grandes compañías privadas sin ninguna contraprestación.

Pasó con las centrales nucleares, que se terminaron de pagar en 2015. Ahora toca pagar los ciclos combinados (no solo las primas a las energías renovables ─como se encargan de repetir una y otra vez los voceros de las grandes compañías energéticas─, un recurso limpio, autóctono y que ha permitido el desarrollo de tecnología propia).

El camino hacia las EERR es probablemente el único viable. Ese camino lo trazará EEUU como siempre, cuando España estaba en una posición inmejorable.

Para finalizar, en pocos años el panorama del suministro eléctrico doméstico cambiará. La revolución de la llamada Internet de las cosas (Internet of Things en terminología inglesa) permitirá que cada aparato transmita datos básicos de funcionamiento y consumo. Las facturas se parecerán más a las del teléfono y veremos cuánto hemos consumido en el horno, en el frigo, en la televisión, etc. El ahorro energético será enorme.

Mientras llega este momento sería ideal ir haciendo esfuerzos por monitorizar los consumos de nuestra casa, para conocer qué y cómo estamos consumiendo realmente.

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